La historia de la Puerta Mágica Dientín
Cuenta la leyenda que, cuando a un niño se le cae un diente, aparece en algún rincón de su habitación una puerta que solo los más pequeños pueden ver de verdad.
Es la Puerta Mágica Dientín, una entrada secreta que conecta nuestro mundo con el del Ratoncito Pérez.
Cada noche, cuando todos duermen, el Ratoncito abre cuidadosamente la puerta, baja por su pequeña escalera y busca el diente que le han dejado preparado. Pero los dientes no se los lleva sin más: cada uno guarda un recuerdo especial de la infancia y, antes de marcharse, el Ratoncito deja a cambio una pequeña sorpresa.
Junto a la puerta está el Guarda Dientes, el lugar donde puede dejarse el diente para que Pérez sepa que esa noche tiene una misión.
Y hay una regla muy importante:
Nunca intentes atravesar la puerta.
Solo se abre completamente cuando nadie está mirando… porque la magia del Ratoncito Pérez necesita un poquito de misterio.
Así comienza el ritual: colocar la puerta, preparar el diente y esperar a que llegue la noche.
Puerta Mágica Dientín
Una pequeña puerta para uno de los grandes momentos de la infancia
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